+569 79857376 contacto@neuroterapiaclinica.com

El cuerpo habla lo que la mente calla

La situación que estamos viviendo en la actualidad, nos ha despertado interminables preocupaciones. Permanentemente estoy recibiendo en mí consulta a personas, que tienen como factor común sus preocupaciones y son de las más variadas causas. ¿Cuándo terminará la pandemia?,¿ Me contagiare?,¿ Le pasará algo a mi familia?,¿Me quedaré sin trabajo?,¿Cómo pagaré el arriendo?, ¿Sufriré algún asalto?Cada día puede traer nuevos miedos y la lista de preocupaciones puede ser interminables tanto que pueden llegar a colapsar nuestra atención y dejarnos paralizados, porque mientras más nos preocupamos, tenemos más certeza de que todo lo que pensamos sucederá, lo que nos lleva a un círculo vicioso de “ permanente estado de alerta”,produciendo con ello, variados trastornos físicos,psicológicos y conductuales como:dolores de cabeza,dolores musculares,problemas digestivos,dificultad para conciliar el sueño, emociones de rabia,miedo,bajo rendimiento, ataques de pánico entre otros.¿De qué sirve preocuparse?La preocupación ha formado parte de nuestro diario vivir desde tiempos remotos.Es una reacción automática que se manifiesta para resolver nuestros problemas, por lo que estamos programados biológicamente para ello, para anticiparnos a las amenazas y ser capaces de buscar distintas estrategias de supervivencia.De la preocupación normal a la patológica. ¿Qué debería suceder cuando nuestro organismo nos está informando sobre alguna amenaza?¡Actuar ! La actuación es la consecuencia inmediata de la alerta. Es por esta razón que la preocupación, se torna un comportamiento normal y adaptativo,si logra movilizarnos para enfrentar y solucionar un problema.Por ejemplo, si te preocupa el contagiarte con la pandemia, esto puede llevarte a tomar las medidas de prevención como: usar mascarillas,lavarte las manos frecuentemente y distanciamiento social entre otros.Si bien es cierto que preocuparse es un un comportamiento adaptativo, la mayoría de las veces tendemos a enredarnos con las preocupaciones y nos sumimos fácilmente en ellas, viviendolas de manera no funcional. Desde esta otra forma de vivir las preocupaciones, no sólo no logramos resolver los problemas, sino que vemos cada vez más distantes las soluciones y entramos en un boucle de preocupaciones infinitas, que nos sumergen en el sufrimiento, la desesperación y la paralización.Siguiendo con el ejemplo anterior la preocupación de contagiarte con la pandemia,te llevará a sobre informarte con respecto a la pandemia y a comenzar a caer en pensamientos de :¿ y si me contagio? ¿y si contagio a mi familia? ¿ y si le pasa algo a mis seres queridos?,etc. Lo que sucederá con esta forma disfuncional de preocuparse, es que empezarás a evocar emociones de miedo,angustia y desesperación.Al enfocar tu mente a través de todos esos pensamientos catastróficos, lo único que lograrás es que comiences a agrandar el problema en una espiral interminable sin lograr solucionarlo de una manera eficiente y comiences a somatizar en tu cuerpo el estado de alerta que has encendido.Lo peor de todo es que este tipo de preocupación ya dejó de cumplir su función que es la de solucionar un problema y se ha convertido en una trampa mental porque a través de ella mantendrás un estado de alerta y expondrás a tu cuerpo al estrés y a la ansiedad que si no lo logras parar, podría ocasionar un estrés crónico y a una ansiedad generalizada, entre otras enfermedades.Es en este estado en que la preocupación se puede transformar en un problema y resultarte incontrolable, provocándote serios problemas de salud tanto física y mentales.Y tú, ¿cómo te preocupas?

5/5

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.